lunes, 1 de marzo de 2010

el demonio y yo

Tan solo unos minutos bastaron, entonces fue que me di cuenta, ya no pertenecía allí…

Me hallaba recostada en algún lugar de la cuidad, fue pura confidencia el haber llegado hasta allí. El pasto de aquel sitio crecía de manera abundante algo más de lo usual e imaginable, las corrientes de viento eran tan frías, casi como si procurasen a cada uno de sus soplidos de ventisca erizarme aun más la carne.

Sobre mi las hiperactivas hojas de un árbol semi moribundo, no estaba segura de que un pino, un abeto, en ese momento daba lo mismo.

Pese aquel deprimente ambiente me sentía en casa, me hacia sentir acogida, como si perteneciera a el, además, debo admitirlo la soledad de este sitio me resultaba bastante practica para pensar, lo cual me brindaba comodidad.

No pude darme cuenta del momento exacto en que me quede dormida bajo la sombra del árbol, tan solo unos minutos y estaba sumida en uno de los mas profundos sueños que había experimentado, me habría sido difícil despertar, si no hubiera sido por aquel extraño sentimiento, de haberme sentido tal cual presa de un depredador, al cual no podía ver o tocar, solo me inundaba un abrupto e intenso sentimiento de horror, por esa cosa, persona, animal o lo que pudiese ser.

Despacio pero de avance constante comencé a despertar, pude notar como la luz del sol se filtraba a través de mis pestañas. Me sentí mucho mas tranquila, casi era hora de irme, fue entonces que me percate de que no estaba sola, había alguien una presencia, alguien mas me acompañaba, no lo había visto mas el instinto me advertía ¨ un intruso ¨, el sol me calaba en el rostro, así que apenas voltee despacio, con los ojos entrecerrados, aun así pude ver su sombra y puedo asegurar sin vacilar, que es lo mas terrorífico que había visto.

Ninguna figura podía asemejarse a aquella imagen, era tonto el tan solo tratar de buscar a quien o a que pertenecía la sombra, parecía una flama, una ola que se rompe, algo irregular que cambia su forma a cada segundo, estaba apunto de perder la cordura.

Apreté fuertemente lo ojos, deseando que lo que hubiese visto desapareciera y fuese solo una ilusión, me prepare, para enfrentar lo que viera, mas temí que aun siguiera allí, para mi sorpresa cuando reabrí los ojos, pero ahora totalmente, ya se había ido la figura que me causaba temor. Tan solo quedaba un hombre, un muchacho, aparentemente normal, era sumamente atractivo, todo me encanto de el, su gallardía, hasta su delicada presencia poseía un aire de lo divino, no deseaba apartar la mirada, no quería perderme la oportunidad de contemplar ni un segundo su agraciada figura, dejar de contemplarle no era una opción, ya me atraía como la gravedad, era increíble, ya que aun no pronunciaba palabra alguna. Era mas alto que yo tal como lo eh imaginado, de piel clara delicada, ojos profundos que no cesan de mirarme, como si tuviera infinitas preguntas para mi, como un océano hermético, que me obliga a doblegar mi propio orgullo. Su aparición llego a mí como las hojas de otoño que rozaron mis pies, totalmente inesperadas.

Trate de apartar y aminorar los efectos que su presencia provocaban en mi y me decidí a preguntarle ¿Quien eres? pero de sus labios no salio palabra alguna.

Tenia miedo de lo inexplicable algo que se aferraba a mi cuerpo como la oscuridad a la sombra, hasta mi piel quería escapar y desafanarse de mi cuerpo. No entendía el por que ante este chico tan hermoso de tal perfección, surgía este extraño sentimiento, en mi reinaba la confusión, mas, sobretodo la figura de su sombra salvaje y aun el miedo conservaba su dominio, mas ahora su presencia y sus ojos me invitaban a la duda, a tal grado que llegue a pensar que había sido parte de un sueño una ilusión o un truco óptico. “¿Quien eres tú?” volví a preguntar, con miedo de estar hablándole solo a una ilusión.

-Yo soy… soy Eliot.

Un ángel y eh venido a conocerte Azura.

Fue lo que me contesto.

No pude evitar mi sed de entendimiento y negar lo que mi cuerpo pedía ante este individuo respuestas, y seguí preguntando ¿Cual es la razón de tu deseo por conocerme?

Parecía como si le hubiese ofendido con mi pregunta, por que me volteo el rostro de forma que no pudiera verlo y se limito a contestarme de mala gana, como un niño disgustado: ¿Necesito acaso una razón para fijar mi vista en un mortal, en una persona como tu, aunque viniera a protegerte de un mal inevitable me tratarías tal cual extraño invasor, con el desdén de tus pensamientos?

Le respondí, queriendo aminorar el daño de mis palabras sobre el, mas, sin dejar perdido el significado y la intención de mis palabras -. Me parece que a todos es otorgable el beneficio de la duda y en cuanto a tu pregunta extraño eres, e invasor me parece que también. Además, la manera de acercarte ah sido impropia, como nadabas te dedicaste a observarme sin decir nada, me desconcertó tu actitud y esta me sugirió desconfiar.

Eliot se volvió a mí nuevamente, esta vez con una sonrisa levemente dibujada en sus labios color carmesí. Estoy consiente de mi imprudencia, pero, al menos mis suposiciones eran ciertas ya que fue la mejor manera de llamar tu atención y si… poco carecen de verdad tus palabras ya que solo eh venido con interés personal a satisfacer mi deseo.

Debo admitir que no me asombro su respuesta, me di cuenta que era algo diferente a lo que imagine, su construcción mucho mas elemental, hasta este entonces sospechaba, que los Ángeles eran seres complejos y perfectos, que equivocada estaba, por lo menos ante el cual me encontraba, no lo era.

Me había perdido en mis pensamientos y olvidado de contestarle, me apresure a decirle:

Por lo menos eres sincero o quizás cínico, virtudes infinitas posees y un poder incalculable, me fastidia tu superioridad y lo sabes y aun así no eres nada modesto, no creo que así sean los de tu condición, por que tras de ti surgen tinieblas y están por cubrirte, además, de ti evoca un aroma a rosas, pero un hedor a azufre predomina no creo que seas un ángel, características físicas no te faltan, mas careces de cualidades.

Tardo un poco en darme respuesta, imagine que daría algún pretexto, quizás un argumento, para así dejar aclarado que me equivocaba y quitarme la razón o algo semejante. Y me contesto: Es un engaño que los Ángeles son perfectos y que Dios también lo es, es indudable que depende desde el punto donde lo veas, tu juicio es generalizado, por que no puedes sentenciar algo sin conocerle previamente, Dios es piadoso mas es severo, pero no es un monstruo, tal como yo, es el ser mas justo que se alza sobre lo existente y lo imaginable, su látigo en tu espalda te empuja hacia la rectitud mas ahí uno que otro, tal cual oveja descarriada, abandona el corral y quiere hacer su propio camino, así estrechar su lejanía al magnifico, mas no se da cuenta que entre mas lo hace, el le acompaña mas de cerca.

Que curioso… (Agregue, después de que hubiese finalizado) -lo que yo te considere no importa, lo que seas tu ángel o demonio, Como te atreves a compararte con dios, que osadía e ingratitud la tuya, quizá estupidez…

-Haha, (se rió con mesura frente a mi), sentí que me aplastaba me derribaba, como una ironía exorbitante.

Entonces, me dijo: Tu concepto de bien, el mal y la moral, esta bien orientado, eres un ser humano atractivo ante mis ojos, bastante juiciosa, tu cautela es impresionante, pero dios no te beneficia, y no eres feliz con lo que posees, mas no ambicionas, eh allí mi curiosidad por ti. Tu soledad es enorme y tus elecciones simples mas tu pensar es complejo.

Me encontré atacada y dictaminada, me negaba rotundamente la idea que aquel ser me conociera, ya que nunca le había visto, me restringí a permanecer serena y empecé a pronunciar palabras: ¿como puedes afirmar tal cosa, con tanta seguridad en tus palabras?, no eres nadie para juzgarme y no creo que me conozcas. Por ser subordinado del magnifico, solo por carecer de defectos, te haces del derecho.

Esta vez no era que su mirada no cesara de mirarme, estaba completamente consiente de que estaba analizándome, como buscando algo y entonces retorno a mi esa sensación de advertirme presa, en ese preciso momento fue que me di cuenta, el era el cazador y yo representaba el trofeo, de arrebato deje de maquinar en mis pensamientos y volví ala realidad al escuchar su voz diciendo:

Tal como lo esperaba, no me eh equivocado de persona. Que extraño que me respondas tal cual y no hayas quedado perpleja y cautivada ante mi esplendor, ahí quienes aseguran enamorarse después de tan solo verme y se doblegan ante mi voluntad y cualquiera de mis caprichos, pero, con tigo ah sido distinto, que grata sorpresa.

Acaso…

¿No te gusto?

Hizo una breve pausa y agrego una pregunta

¿Que represento para ti?…

Pronostique que de alguna forma violaba mis pensamientos y repuse con la misma pregunta para darme tiempo a pensar ¿Que eres tu para mi? ¿Esa es tu pregunta?

Como si no le hubiese escuchado con claridad cuando, supongo, que ambos sabíamos que si lo había hecho, por que no podía dejar de prestarle atención.

Como para darme mas tiempo y opciones, el dijo: Una experiencia, una ilusión efímera, una dicha, un amante, un desperdicio, el deseo… ¿algo invisible acaso?

Sabía que exploraba cada una de mis facciones, cada movimiento, quizás, como creí dentro de mí, decidí que lo más viable era ser franca ya que las mentiras y las divagaciones no conducen a nada.

(Respondí)

Una presentación repentina y que se, que su duración me parecerá luego fugaz, lo que me inspiras, sentimientos nunca encontrados, como una corriente fluye por mis venas el deseo, supongo yo, el sentimiento más grande que ah de traerme tu cuerpo, para luego brotar de mí de una forma tan perfecta que no te des cuenta, cuya fuente de placer es tu presencia, así que la respuesta es si, me gustas y te deseo, aun sin conocerte ¿pero eso ya lo sabes no es así?

Evitando el silencio repuse, aun sigo consternada por tu pregunta, ¿por que la has hecho?

Eliot-. Si, puedo detectar cada uno de tus pensamientos, eh aprendido a leerte, llevo tiempo observándote, la eh hecho solo por que tenia curiosidad de cual seria tu respuesta y para saber que tan honesta eres. Me interesas, quiero conocerte y estar a tu lado, se me ah encargado proteger a una persona y te elijo a ti, me gustas yo te protegeré de lo inevitable, desaparecerá todo sufrimiento, quiero que seas feliz, tengas lo que deseas y ambiciones aun mas y sigas con tu pensar, te daré todo cuanto me sea posible, solo pidelo, ante ti se habré una nueva gama de posibilidades.

Que podía contestar, me estaba ofreciendo todo, lo que a cualquiera la dicha le daría, felicidad, comodidad absolutamente todo…

Tenia que existir algo de falso en sus palabras, todo tiene un precio, siempre se da algo a cambio, me sentí tentada por el demonio, sus ojos me incitaban y mi instinto me advertía del peligro, sucumbir ante el, mis debilidades y la ignorancia, no me lo podía permitir.

Como empujada por la corriente, desidia e ignorancia, palabras de mi boca empezaron a salir sin control.

-Si alguna vez me tumbo ante ti y los placeres que me ofreces, que sea ese día el instante de mi perdición. Si puedes alguna vez mentirme de tal modo, que llegue a estar contenta de mi misma, si con palabras engañarme puedes

Que sea ese para mí el último día y me dedicare a hacer tu voluntad

Tal es la propuesta que te ofrezco.

En el mismo instante que pronuncie esas ultimas palabras, me arrepentí de lo dicho, pero ya era tarde, por que nunca me retracto.

Eliot alzo la cabeza hacia el cielo y dejo su vista fija varios segundos en ella, luego volteo hacia mí y me sonrió solo que esta vez había algo diferente algo perverso, pero, esta vez lejos de asustarme me atraía aun mas, quería conocerle y darle la oportunidad de conocerme y debía ofrecérsela, acordarlos vernos mañana a la misma hora en el mismo en este sitio, era un hecho teníamos una relación, entre nosotros había un trato.

No paso mucho tiempo, pero sabia que ya no pertenecía a nada de lo que me rodeaba anteriormente, ahora, solo le pertenecía a Eliot. Aun así, el sabia que no haría lo que su voluntad me exigiese y eso era lo que le empujaba querer seguir estando a mi lado, se que algún día las cosas serán distintas, su dominio sobre mi será total, tengo miedo, me estremece, mas, en este momento, eso no me importa.

Me parecerá una eternidad en cuanto su figura desaparezca en el horizonte, probablemente crea que todo fue un sueño que tuve recostada bajo la sombra del árbol, hasta verle nuevamente aquí mañana me convenceré de lo contrario, se que posee algo de maldad dentro de el, eso me intriga, no soportaría que me engañara, se que para el puedo representar un capricho, un juego, me consta que se divierte con migo, quizá se canse de mi, quizá me deje, quizá eso seria lo mejor, se que me dañara, eso es un hecho, pero, no deseo su ausencia.

Para cuando esto pase estaré preparada, como se que siempre debo cargar una sombrilla para la tormenta, y usar abrigo para el frió, pero ahora lo único que puedo pensar es:

24 horas es mucho tiempo…

3 comentarios:

  1. Para ser honesta... en cuanto empece a leer todo esto que has publicado... mi imaginacion tomo posesion de mi tiempo... cada letra unida una tras otra que formo la palabras me motivaban a forzarme a imaginar cada detalle...

    Espero leerte pronto!

    Suerte!

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  2. Si tan solo aceptaras a Cristo como Salvador Personal... todo sería muy diferente.

    Él está esperandote con los brazos abiertos. No le rechaces, para que luego Él no te rechace.

    Que Dios te bendiga!

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